¡¡DESPIERTA Y ACTUA!!
¿Estamos realmente aquí y ahora?
Vivir es un arte que requiere tiempo, compromiso y amor.
Nuestra vida es única e irrepetible, de nosotros depende su contenido, su amplitud: si bien no podemos alargar ni un minuto nuestra vida, si tenemos la posibilidad de hacerla más amplia, más rica, más intensa y más consciente en cada momento.
La tecnología de las nuevas formas de comunicación: computadoras, celulares, androids y demás gadgets nos tienen permanente enganchados virtualmente con el resto del mundo, provoca que nuestros cerebros se empeñen en realizar varias actividades simultáneamente, sin tener una necesidad real de hacerlo, o sin poder realizarlas con consciencia, “dándonos cuenta” de lo que estamos haciendo.
Como consecuencia de esto, la mayoría nos convertimos en víctimas del estrés por daño colateral. Vivimos apurados sin saber por qué. Algunas personas tienen trabajos o actividades que realmente producen estrés, pero la mayoría de nosotros realizamos actividades que no deberían producirlo a un nivel tan alto, pero de una u otra manera terminamos cayendo en sus redes: “si todo y todos va tan de prisa, yo debo estar mal si no intento ir al mismo ritmo que los demás”.
“Sin ninguna razón real, empezamos a tratar de hacer todo más rápido, en una inútil carrera contra el reloj, una carrera en la que no tenemos ninguna posibilidad de ganar. Este síndrome empieza manifestándose en actividades relacionadas con el trabajo, y puede expandirse hasta actividades tan placenteras y naturales como una conversación de sobremesa.
Incluso en ocasiones, cuando la intuición nos da pistas claras acerca de que es una opción errónea que merma la capacidad y riqueza reales de nuestra vida, nos excusamos con aquello que hemos aprendido tan bien: ¡ojos que no ven, corazón que no siente! Creemos que así evitamos sufrimientos añadidos a los que la vida por si misma nos trae, ¿pero, es así? o más bien nos estamos negando a reconocer que por evitar el dolor inherente a la vida, ¡estamos renunciando a la propia vida!
Para vivir realmente, tenemos que aprender a poner de nuevo nuestra atención (una capacidad natural de todos los seres humanos), en el presente, en todo lo que sucede en el aquí y ahora, de lo contrario, nos convertimos en autómatas, en seres programados para “hacer” muchas cosas pero no para vivir, disfrutar, apreciar... ya que todo eso, se consigue sólo con atención y con consciencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario