LA IMPORTANCIA DE CUIDAR TU PIEL
De todos los órganos del cuerpo, la piel es el más versátil de todos. Es el único órgano que está directa y constantemente abierto al exterior. La piel nos protege de agentes externos, del calor y el frío, del aire y los elementos, de las bacterias, es impermeable, se repara y lubrica a sí misma, incluso elimina algunos residuos del cuerpo.
La piel puede avisar de enfermedades internas con cambios en su color o textura, con aparición de granos o de manchas. Proporciona el sentido del tacto, puede ser áspera o delicada, suave o arrugada, según dicten las necesidades o la edad.
Puede erizarse, salirle ampollas, producir sensación de hormigueo, picar, doler, sudar, estirarse, encogerse, sangrar y sonrojarse. La piel contribuye a la producción de vitamina D, vital para la salud de huesos y articulaciones. Controla la temperatura del cuerpo. Puede mostrar las emociones, es fuente de atracción social y sexual y denota el origen racial. "La piel de un adulto medio cubre casi dos metros cuadrados y pesa más de dos kilos y medio".
Hay que tener en cuenta que el ciclo de la piel comprende un ciclo activo que se renueva cada 28 días. Hay células en la capa basal de la epidermis- la más superficial- que están en permanente renovación. Ese pool de células quedan a resguardo y reposo por si sucede algo, por ejemplo, una quemadura o lastimadura, entonces sale a ayudar rápidamente a esa reparación.
Conocer el tipo de piel que se tiene es fundamental para saber como protegerla. De esta manera se las puede clasificar desde dos puntos de vista. Por un lado según su tipo -seca, grasa o mixta- pero también desde el punto de vista de Fitzpatrick, un famoso dermatólogo americano, que las categorizó en virtud de su color.
El cuidado de la piel es fundamental no solo por el aspecto estético. En principio, la piel debe estar protegida de los factores externos que son muy perjudiciales para la piel. La limpieza se debe realizar en forma diaria con agentes neutros que no dañen la barrera cutánea, los jabones normales generalmente son alcalinos y esto puede provocar irritación y secar la piel, por eso es recomendable el uso de jabones con ph neutro o leches de limpieza.
La hidratación se puede lograr con el uso de lociones y cremas humectantes o hidratantes, la composición va a depender también de cada tipo de piel pero en líneas generales usamos alantoina, vitamina A, vitamina C, vitamina E, ácido hialurónico, entre otras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario